“No somos un ministerio grande, pero sí somos un gran ministerio”

EL ESTRIBO

El Cuerpo Maravilloso que Dios creó – Devocionales Para Niños

EL ESTRIBO

El gigante diminuto que me permite escuchar

¿Sabías que dentro de tu oído tienes un hueso tan pequeño que mide apenas 3 milímetros? ¡Es más chiquito que un granito de arroz! Se llama estribo porque tiene la forma exacta del apoyo donde los jinetes ponen el pie para montar a caballo. Dios lo diseñó para ser el puente del sonido: su trabajo es recibir las vibraciones que entran a tu oído y empujarlas hacia tu cerebro para que puedas escuchar música, la voz de tus amigos o el canto de los pájaros. Pero lo más increíble es que, aunque es frágil y pesa menos que un billete de papel, ¡tiene su propio sistema de seguridad! Cuando hay un ruido demasiado fuerte, un músculo minúsculo lo sujeta con fuerza para que no vibre tanto y proteja tu oído de lastimarse. ¡Es un guardaespaldas automático que el Creador puso en lo más profundo de ti!

Amiguito, mira lo que dice Santiago 1:19 (TLA):

“Mis queridos hermanos, todos ustedes deben estar listos para escuchar, pero no deben apresurarse a hablar.”

Este versículo es el lema del estribo. Dios se tomó el tiempo de diseñar una pieza tan pequeña y perfecta solo para que pudieras escuchar. A veces pensamos que lo más importante es ser grandes, fuertes o hablar muy alto, pero el estribo nos enseña que saber escuchar es una de las misiones más valiosas que tenemos. El estribo está siempre “listo para escuchar”, filtrando los sonidos y protegiendo nuestro interior. De la misma manera, Dios quiere que usemos nuestros oídos para prestar atención a Su voz, a los consejos de nuestros padres y a las necesidades de los demás. ¡Para ser un buen amigo, primero hay que ser un buen “estribo” que sabe escuchar con amor!

La enseñanza que nos deja el estribo es la de la humildad y la importancia de los detalles. El estribo no se ve desde afuera, nadie nota que está ahí trabajando, pero sin él viviríamos en silencio. Nos enseña que no necesitamos ser los más grandes ni los más famosos para ser indispensables en el plan de Dios. Él te hizo con un propósito gigante, aunque a veces te sientas pequeño como un granito de arroz. Hoy, cuando escuches una risa o el sonido de la lluvia, recuerda que ese huesito minúsculo está trabajando para ti. ¡Usa tus oídos para guardar tesoros en tu corazón y para escuchar siempre lo que Dios tiene que decirte!

Oración Final:
Amado Dios, te doy gracias por mi estribo, el hueso más pequeño de mi cuerpo que me regala el don de la audición. Gracias por enseñarme que lo pequeño es importante para Ti. Ayúdame a estar siempre listo para escuchar Tu voz y a prestar atención a quienes necesitan ser escuchados. Amén.

Amiguito, es hora de aceptar una misión:

Busca un lugar muy silencioso y cierra los ojos por un minuto. Trata de identificar tres sonidos diferentes (un reloj, el viento, un pájaro o el refrigerador). Mientras los escuchas, dale gracias a Dios por tu pequeño estribo y dile: “Señor, mis oídos están listos para escucharte hoy”. ¡Sé un gran oyente para alguien que quiera contarte algo!

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“No somos un ministerio grande…
…pero sí somos un gran ministerio”

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