“No somos un ministerio grande, pero sí somos un gran ministerio”

Detente, respira y recibe este día

Detente, respira y recibe este día

Devocional para comenzar el sábado

Lectura bíblica: Marcos 6:30-32
Versículo clave:

“Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco”.
Marcos 6:31

Llegó el sábado. Quizá esperabas este día para descansar, pero tu mente sigue llena de pendientes. Hay cosas por ordenar, mensajes por responder, materiales por preparar y responsabilidades que parecen no detenerse.

A veces el cuerpo se sienta, pero la mente continúa corriendo.

En medio del cansancio, Jesús pronunció unas palabras llenas de compasión: “Descansad un poco”. Sus discípulos habían estado sirviendo, enseñando y atendiendo a muchas personas. El Señor conocía su entrega, pero también reconocía sus límites.

Jesús no los reprendió por estar cansados. Los invitó a apartarse y recuperar fuerzas.

Descansar no es perder el tiempo

Vivimos en una cultura que suele medir nuestro valor por la cantidad de cosas que hacemos. Pensamos que mientras más ocupados estemos, más importantes somos.

Pero nuestro valor no depende de nuestra productividad. Dios nos ama antes de que terminemos la lista de pendientes y también cuando necesitamos detenernos.

Descansar no significa ser irresponsable. Significa reconocer humildemente que somos seres humanos con límites y que no podemos sostenerlo todo con nuestras propias fuerzas.

Incluso quienes aman servir necesitan momentos para respirar.

Dios también está presente en lo pequeño

No todos los días tendrán acontecimientos extraordinarios. Gran parte de la vida está formada por momentos sencillos:

  • Una taza de café.
  • Una conversación tranquila.
  • Una oración breve.
  • Una comida en familia.
  • Un paseo.
  • Una canción.
  • Un momento de silencio.
  • Una página leída sin prisas.
  • Una risa inesperada.
  • La oportunidad de agradecer.

Si solamente esperamos los grandes momentos para disfrutar la vida, podemos perder los regalos cotidianos que Dios coloca delante de nosotros.

“Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él”.
Salmo 118:24

Este sábado no tiene que ser perfecto para convertirse en un regalo.

Suelta lo que no puedes controlar

Tal vez esta semana no salió como esperabas. Cometiste errores, enfrentaste preocupaciones o dejaste asuntos sin terminar.

Hoy puedes llevar todo eso delante de Dios.

No necesitas comenzar el día fingiendo que todo está bien. Puedes acercarte con sinceridad y decir:

“Señor, estoy cansado. Necesito tu paz. Ayúdame a descansar en Ti”.

Descansar también significa soltar, aunque sea por un momento, la necesidad de resolverlo todo.

Dios continúa obrando mientras tú descansas.

Para quienes enseñan y sirven

Si eres maestro, líder o servidor, probablemente una parte de tu sábado estará dedicada a preparar la enseñanza del domingo.

Hazlo con responsabilidad, pero no olvides que Dios no te llamó a destruirte para servirle.

Prepara tu clase, pero cuida también tu corazón. Revisa los materiales, pero detente para escuchar la voz de Dios. Piensa en tus alumnos, pero recuerda que tú también eres una persona que necesita ser pastoreada, fortalecida y consolada.

No eres una máquina de producir lecciones. Eres un hijo o una hija de Dios.

Tu ministerio no depende solamente de cuánto haces, sino de cuánto permaneces en Cristo.

Cinco pausas para este sábado

  1. Respira: detente un minuto y reconoce que Dios está contigo.
  2. Agradece: menciona tres regalos sencillos recibidos durante la semana.
  3. Suelta: entrégale a Dios una preocupación que no puedes resolver ahora.
  4. Disfruta: realiza una actividad sencilla que renueve tus fuerzas.
  5. Prepárate: dedica un momento tranquilo a leer la Palabra y disponer tu corazón para congregarte.

Reto de fe

Hoy separa por lo menos treinta minutos sin trabajo, pendientes ni teléfono.

Utiliza ese tiempo para caminar, descansar, conversar con alguien querido, leer la Biblia o permanecer en silencio delante de Dios.

No lo consideres tiempo desperdiciado. Recíbelo como un espacio de restauración.

Oración

Señor, gracias por regalarme un nuevo día. Tú conoces mi cansancio, mis pendientes y las preocupaciones que todavía llevo en el corazón.

Enséñame a detenerme sin culpa y a descansar en tu cuidado. Ayúdame a disfrutar los pequeños regalos que has colocado a mi alrededor.

Renueva mis fuerzas, ordena mis pensamientos y prepara mi corazón para servirte con alegría. Hoy decido confiar en que Tú continúas obrando, incluso mientras descanso. Amén.

Para recordar

Descansar no es abandonar el propósito; es permitir que Dios renueve nuestras fuerzas para continuar.

Disfruta tu mañana. Agradece lo pequeño. Respira profundamente. Dios está contigo en este sábado y también está escribiendo, mediante momentos sencillos, una historia llena de gracia.

Ministerio Infantil Arcoíris® – www.ministerioinfantil.com

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