
Coordinación bilateral: pequeños movimientos que producen grandes avances
Cuando un niño sostiene una hoja con una mano mientras colorea con la otra, abrocha su chamarra, abre un recipiente o construye con bloques, está poniendo en práctica una habilidad muy importante: la coordinación bilateral.
Se trata de la capacidad de utilizar ambos lados del cuerpo de manera coordinada, controlada y organizada. Aunque puede parecer algo sencillo, esta habilidad interviene en muchas actividades cotidianas, escolares y recreativas.
Como padres y maestros cristianos, reconocemos que cada niño ha sido creado por Dios de manera maravillosa y que su desarrollo merece acompañamiento, paciencia y oportunidades para aprender.
“Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras”.
Salmo 139:14
¿Cómo funciona la coordinación bilateral?
La coordinación bilateral puede presentarse de diferentes maneras:
- Movimientos simultáneos: ambos lados del cuerpo realizan la misma acción, como aplaudir, saltar o atrapar una pelota.
- Movimientos alternados: un lado actúa después del otro, como caminar, gatear, pedalear o subir escaleras.
- Funciones diferentes pero complementarias: una mano sostiene mientras la otra trabaja, como recortar papel, escribir, abrir una botella o ensartar cuentas.
Estas acciones ayudan al niño a organizar sus movimientos y participar con mayor independencia en las actividades de la vida diaria.
¿Por qué es importante?
Una buena coordinación bilateral favorece diferentes áreas del desarrollo:
- Fortalece las habilidades motoras.
- Mejora el equilibrio y la postura.
- Facilita actividades como vestirse, comer y ordenar.
- Apoya tareas escolares como escribir, recortar y manipular materiales.
- Favorece la concentración y la organización corporal.
- Fortalece la seguridad y la confianza del niño.
- Le permite participar con mayor independencia.
La coordinación corporal se desarrolla mediante el movimiento, la práctica y el juego. No necesitamos convertir cada actividad en una clase formal. Muchas experiencias cotidianas ofrecen oportunidades valiosas para aprender.
Diez actividades para practicar en casa
1. Ensartar cuentas
Proporciona cuentas grandes, aros de cereal o piezas de pasta y un cordón grueso.
El niño deberá sostener el cordón con una mano mientras utiliza la otra para insertar las piezas. Esta actividad también favorece la motricidad fina y la concentración.
Debe realizarse siempre bajo supervisión para evitar que los niños pequeños introduzcan las piezas en la boca.
2. Jugar con masa
Invítalo a amasar, apretar, aplanar, enrollar y pellizcar masa moldeable usando las dos manos.
Puede formar animales, letras, números o personajes relacionados con una historia bíblica. Además de fortalecer las manos, esta actividad estimula la imaginación y la creatividad.
3. Rasgar y pegar papel
Entrega hojas de colores para que el niño las rasgue utilizando ambas manos. Después puede pegar los trozos y crear un collage.
Puede elaborar un paisaje, un corazón, un arcoíris, una flor o una escena relacionada con la lección bíblica.
No es necesario que el resultado sea perfecto. Lo importante es el movimiento coordinado de las manos y la oportunidad de crear.
4. Dibujar formas grandes
Coloca una hoja amplia sobre la mesa o pared y pídele que dibuje círculos, corazones, ondas o líneas en zigzag.
También puede sostener un crayón en cada mano y tratar de realizar movimientos semejantes. Comienza con trazos sencillos y aumenta gradualmente la dificultad.
5. Seguir patrones de aplausos
Realiza secuencias que el niño pueda imitar:
- Dos aplausos lentos.
- Tres aplausos rápidos.
- Un aplauso fuerte y dos suaves.
- Aplauso, piernas y aplauso.
- Aplauso, chasquido y pausa.
También pueden utilizar estos patrones para aprender un versículo o acompañar una canción cristiana.
6. Jalar una toalla
Dos niños o un adulto y un niño sostienen cada extremo de una toalla y jalan suavemente.
La finalidad no es derribar al otro ni demostrar quién tiene más fuerza, sino mantener el equilibrio y coordinar el movimiento.
Realiza la actividad en un espacio despejado, sin jalones bruscos y bajo la supervisión de un adulto.
7. Construir con bloques
Armar torres, puentes, casas o figuras permite utilizar ambas manos para sostener, colocar y ajustar las piezas.
Puedes convertirlo en un desafío familiar:
“Construyamos una torre entre todos”.
La actividad también enseña paciencia, cooperación y perseverancia.
8. Imitar la caminata de los animales
Invita al niño a desplazarse como diferentes animales:
- Caminar como oso.
- Moverse de lado como cangrejo.
- Arrastrarse como gusano.
- Saltar como rana.
- Caminar lentamente como tortuga.
Estos movimientos fortalecen brazos, piernas y tronco, además de favorecer la orientación corporal.
9. Abrir y cerrar recipientes
Utiliza botellas, cajas o recipientes plásticos seguros. El niño sostiene el recipiente con una mano mientras gira, levanta o presiona la tapa con la otra.
Esta actividad sencilla fortalece habilidades necesarias para comer, vestirse, guardar objetos y colaborar en casa.
Verifica que los recipientes estén limpios, sean fáciles de manipular y no hayan contenido sustancias peligrosas.
10. Marcar ritmos
Permite que el niño utilice ambas manos para marcar ritmos sobre una mesa, caja o tambor.
Puede comenzar golpeando simultáneamente y después alternar las manos:
Derecha, izquierda, derecha, izquierda.
También pueden crear un ritmo para acompañar una alabanza o repetir una verdad bíblica.
Una actividad bíblica: “Dios hizo todo mi cuerpo”
Explícales a los niños que Dios nos dio un cuerpo maravilloso y que debemos aprender a cuidarlo y utilizarlo para hacer el bien.
Pídeles realizar tres movimientos:
- Aplaudir mientras dicen: “Dios me creó”.
- Tocar alternadamente sus rodillas mientras dicen: “Dios me ayuda a crecer”.
- Extender ambas manos mientras dicen: “Usaré mis manos para hacer el bien”.
Finalicen con una oración breve:
Señor, gracias por el cuerpo que me diste. Ayúdame a cuidarlo, desarrollar mis habilidades y utilizar mis manos para ayudar, servir y hacer el bien. Amén.
Acompañar sin comparar
Cada niño desarrolla sus habilidades a su propio ritmo. Algunos realizarán estas actividades con facilidad; otros necesitarán más tiempo, instrucciones cortas, demostraciones o adaptaciones.
Evitemos frases como:
- “Tu hermano ya podía hacerlo”.
- “Eso es muy fácil”.
- “Eres demasiado torpe”.
- “Nunca pones atención”.
Podemos reemplazarlas por expresiones que animen:
- “Vamos a intentarlo juntos”.
- “Lo estás aprendiendo”.
- “Hoy avanzaste un poco más”.
- “Puedes descansar y volver a intentarlo”.
- “¿Qué ayuda necesitas?”.
La comparación produce inseguridad; el acompañamiento fortalece la confianza.
¿Cuándo conviene solicitar orientación?
Una actividad aislada que resulte difícil no significa necesariamente que exista un problema. Sin embargo, si el niño presenta dificultades persistentes que interfieren con varias tareas cotidianas —como vestirse, comer, jugar, escribir o desenvolverse en la escuela—, conviene conversar con su pediatra.
Los hitos del desarrollo incluyen la manera en que los niños juegan, aprenden, se comportan y se mueven; por eso es importante observar el progreso general y comunicar cualquier preocupación al profesional de salud. Los CDC ofrecen una guía de hitos por edades.
Según la necesidad, el pediatra puede recomendar una valoración profesional. La terapia ocupacional trabaja precisamente con actividades de la vida diaria para favorecer la participación, la independencia y el bienestar de personas de todas las edades, incluidos los niños. Puede consultarse la explicación de la Asociación Estadounidense de Terapia Ocupacional.
Las actividades de este artículo son propuestas recreativas y educativas; no sustituyen una evaluación profesional.
Pequeños movimientos, grandes logros
El desarrollo no ocurre de un día para otro. Se construye mediante experiencias repetidas, oportunidades para jugar, acompañamiento respetuoso y mucho ánimo.
Cada vez que un niño ensarta una cuenta, rasga un papel, abre una tapa, construye con bloques o sigue un ritmo, está practicando habilidades que necesitará en muchas áreas de su vida.
No busquemos movimientos perfectos. Celebremos el esfuerzo, el progreso y la disposición para volver a intentarlo.
Cada pequeño movimiento puede convertirse en un paso hacia una mayor seguridad, confianza e independencia.
Ministerio Infantil Arcoíris® – www.ministerioinfantil.com
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