A Comenzar Por Mí…

A Comenzar Por Mí…

“si se humillare mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es
invocado, y oraren, buscaren mi rostro, y se convirtieren de
sus caminos malos; entonces yo oiré desde los cielos, y
perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas
7:14).

Un general chino hizo el siguiente comentario: “Si el mundo
necesita ser traído a lo orden, mi nación necesita ser
transformada primero. Si mi nación necesita ser
transformada, mi ciudad natal necesita ser renovada. Si mi
ciudad natal necesita ser renovada, mi familia necesita ser
corregida. Si mi familia necesita ser corregida, debo ser
corregido en primer lugar.”

¿Estamos nosotros de acuerdo con el pensamiento de aquel
general chino? ¿Estamos listos para dejarnos corregir para
que todo a nuestro rededor sea transformado? ¿Estaríamos
prestos a obedecer a Dios para que nuestra nación reciba las
dádivas de Dios?

Es muy común percibir los errores y defectos de otras
personas. Percibimos lo descaso de nuestros colegas de
trabajo, la indisciplina de los alumnos de nuestra
universidad, la deshonestidad de los empleados de los
comercios por nosotros frecuentados, la hipocresía de los
miembros de la iglesia donde solemos ir. Todo está
equivocado, mucha cosa debe ser cambiada, sin embargo, no
estamos dispuestos a comenzar los cambios por nosotros
mismos.

Cuando dejamos el Espíritu de Dios moldearnos, comenzamos a
vivir una vida mejor. Los defectos de nuestra familia pasan
a nos parecer bien menores y hasta insignificantes; nuestra
ciudad nos ofrece un paisaje más agradable; nuestro país
comienza a tener esperanzas; el mundo pasa a ser visto por
nosotros como un escenario perfectamente posible de ser
transformado por el Señor.

Si usted anhela ver un mundo más apacible, se coloque
delante de Dios y deje que Él dirija tu vida. De ese momento
en delante, empezará a ser verdaderamente feliz.

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