
30 PREGUNTAS PARA ESCUCHAR Y COMPRENDER MEJOR A TU HIJO O ALUMNO CON TDAH
Guía práctica para familias, maestros y servidores de Escuela Dominical.
Cada niño y adolescente necesita saber que su voz tiene un lugar. Escucharlo nos permite conocer cómo vive las actividades, qué le preocupa, qué disfruta y qué apoyos considera útiles.
A veces, los adultos hablamos principalmente para dar instrucciones, corregir o recordar pendientes. También necesitamos abrir conversaciones en las que el niño pueda explicar su experiencia sin sentir que debe defenderse.
Estas treinta preguntas ofrecen un punto de partida. Su valor está en la atención con la que escuchamos y en lo que hacemos después con lo que el niño comparte.
Antes de comenzar: prepara el encuentro
Escoge un momento tranquilo y una pregunta relacionada con algo que el niño esté viviendo. Puedes comenzar así:
«Quiero entender mejor cómo te has sentido. ¿Te gustaría platicar un momento? También puedes dibujarlo o contármelo después».
Adapta las palabras a su edad. Si una pregunta le resulta difícil, conviértela en algo concreto: «Piensa en la actividad que hicimos hoy…».
Permite que responda «no sé» o que prefiera guardar silencio. Evita exigir contacto visual como condición para escucharlo. Puedes conversar mientras dibujan, acomodan materiales o realizan una actividad sencilla.
1. Autoestima y conocimiento personal
Propósito: conocer cómo se describe, reconocer sus intereses y ayudarlo a identificar avances concretos.
1. ¿Qué haces bien que te gustaría que los demás reconocieran?
Dale espacio para mencionar habilidades que quizá pasan desapercibidas: inventar historias, recordar detalles de sus intereses, cuidar a una mascota o acompañar a un amigo.
Puedes continuar con:
«¿Recuerdas una ocasión en que lo hiciste?».
Respuesta del adulto: «Me alegra conocer eso de ti. Quiero prestar más atención cuando lo haces».
2. ¿Qué te gusta de tu manera de ser?
Si necesita ayuda, ofrece ejemplos sin decidir por él: «¿Tu sentido del humor, tu curiosidad, tu cariño por otras personas o alguna otra cosa?».
Respuesta del adulto: «¿Cómo disfrutas esa parte de ti?».
Evita convertir su respuesta en una exigencia: reconocer que es cariñoso no significa que deba estar siempre dispuesto a abrazar.
3. ¿Qué te gustaría que las personas comprendieran mejor de ti?
Escucha especialmente las diferencias entre lo que quiso hacer y lo que otros interpretaron.
Respuesta del adulto: «Entonces, tú querías participar, pero pensaron que estabas interrumpiendo para molestar. ¿Lo entendí bien?».
Después pueden conversar sobre una manera de expresar su intención y respetar los turnos.
4. ¿Qué te dices cuando algo te toma más tiempo que a otras personas?
Si responde «soy tonto» o «nunca puedo», evita discutir de inmediato. Primero reconoce lo difícil que resulta sentirse así.
Respuesta del adulto: «Suena muy desanimador pensar eso. Veamos qué parte te costó y qué apoyo necesitas».
Ayúdalo a construir una frase más precisa: «Esta parte todavía me cuesta; puedo pedir que me la expliquen de otra manera».
5. ¿De qué logro, grande o pequeño, te sientes orgulloso?
Pídele que elija un avance que tenga significado para él. Puede ser terminar una actividad, volver a intentarlo o expresar una necesidad.
Respuesta del adulto: «¿Qué hiciste que te ayudó a lograrlo?».
Reconoce tanto su participación como los apoyos que recibió.
Actividad breve: “Algo que quiero que sepas de mí”
Invítalo a completar, hablando o dibujando:
- Algo que disfruto.
- Algo que hago bien.
- Algo que estoy aprendiendo.
- Algo en lo que necesito ayuda.
Guarden la hoja solo si él está de acuerdo. No es necesario mostrarla al grupo.
2. Emociones y necesidades de apoyo
Propósito: escuchar cómo describe lo que siente y acordar maneras respetuosas de acompañarlo.
6. ¿Qué notas en tu cuerpo cuando empiezas a sentirte incómodo, cansado o abrumado?
Puedes preguntar por una situación reciente: «Cuando había mucho ruido, ¿qué notaste?».
Si le resulta difícil, ofrece posibilidades: ganas de taparse los oídos, moverse, llorar, alejarse o dejar de hablar. Acepta que su experiencia puede ser distinta.
Respuesta del adulto: «Gracias por explicármelo. ¿Qué podríamos hacer cuando notes eso?».
7. ¿Qué sentimiento te cuesta explicar con palabras?
Permite que use dibujos, colores, gestos o ejemplos. No necesita encontrar una palabra exacta.
Respuesta del adulto: «¿Se parece más a enojo, tristeza, preocupación o a otra cosa?».
Comprueba tu interpretación en lugar de darla por cierta.
8. ¿Qué te ayuda cuando todo parece demasiado?
Escucha sus preferencias. Tal vez quiera menos ruido, una pausa, agua, movimiento o compañía tranquila.
Respuesta del adulto: «De esas opciones, ¿cuál podemos probar aquí?».
Acuerden alternativas posibles para el lugar en el que se encuentran.
9. ¿Hay algo que hacemos para ayudarte que te hace sentir peor?
Esta pregunta requiere disposición para escuchar una crítica.
Puede mencionar que le repiten muchas veces lo mismo, lo corrigen delante de otros o lo tocan cuando no quiere.
Respuesta del adulto: «Gracias por decírmelo. Voy a cuidar eso. ¿Cómo prefieres que te avise?».
10. ¿Cómo prefieres que te acompañe en esos momentos?
Ofrece opciones concretas:
«¿Quieres que escuche, que te ayude con la actividad o que te dé un momento de espacio mientras sigo cerca?».
Respuesta del adulto: «Podemos probarlo y después me dices si te ayudó».
Actividad breve: “Mi tarjeta de apoyo”
Elaboren una tarjeta con tres frases:
- Cuando me siento abrumado, puedo avisar diciendo…
- Me ayuda que el adulto…
- Prefiero que eviten…
Revísenla cuando estén tranquilos y modifíquenla si hace falta.
3. Impulsividad y toma de decisiones
Propósito: revisar situaciones concretas y practicar una pausa con acompañamiento, sin convertir la conversación en un reproche.
11. Piensa en una ocasión en que actuaste muy rápido: ¿qué pasó justo antes?
Elijan un episodio reciente que puedan conversar con calma.
Respuesta del adulto: «Primero ocurrió esto y después hiciste aquello. ¿Falta algo que yo no vi?».
Describe lo sucedido con palabras neutrales.
12. ¿Qué pensaste o sentiste en ese momento?
Quizá responda que quería ganar, tenía miedo de perder su turno o estaba emocionado.
Respuesta del adulto: «Ahora entiendo mejor qué estaba pasando para ti».
Comprender su motivo permite hablar después de las consecuencias y de otras opciones.
13. ¿Qué señal podríamos acordar para ayudarte a hacer una pausa?
Puede ser una palabra breve, una tarjeta o un gesto discreto.
Respuesta del adulto: «¿Te parece esta señal o prefieres otra?».
Practíquenla durante una actividad sencilla. Evita usarla para señalarlo públicamente.
14. Antes de decidir, ¿qué podrías preguntarte para cuidar de ti y de los demás?
Ayúdalo a elegir una pregunta breve:
- ¿Es seguro?
- ¿Necesito pedir permiso?
- ¿Cómo puede afectar a otra persona?
Para niños pequeños, utilicen solo una.
15. ¿Qué frase corta te gustaría recordar cuando necesitas detenerte?
Permite que elija palabras que tengan sentido para él:
«Puedo esperar mi turno».
«Primero pregunto».
«Pido ayuda».
Respuesta del adulto: «Vamos a practicarla juntos».
Práctica breve: “Pausa, opciones y elección”
Usen una situación imaginaria: «Quieres un material que otra persona está usando».
Invítalo a pensar dos opciones y elegir una. Después representen cómo pedirlo o esperar con apoyo. Mantengan la práctica breve y amable.
Si en una situación real alguien resultó afectado, retomen después una pregunta concreta: «¿Qué podemos hacer para reparar lo ocurrido?».
4. Relaciones y sentido de pertenencia
Propósito: conocer dónde se siente respetado, qué situaciones le incomodan y qué apoyo necesita para participar.
16. ¿Cuándo sientes que los demás no entienden lo que quieres decir o hacer?
Pide un ejemplo sin exigir nombres delante de otras personas.
Respuesta del adulto: «¿Qué te hubiera gustado que entendieran?».
Evita asumir que conoces toda la situación antes de escucharlo.
17. ¿Hay algo que haces para que te acepten y que te resulta incómodo o agotador?
Puede hablar de aceptar bromas, prestar cosas que no quiere prestar o participar en actividades que le desagradan.
Respuesta del adulto: «Puedes contarme qué parte te incomoda. Pensemos cómo expresarlo».
18. ¿Qué hace una persona para que te sientas escuchado y comprendido?
Ayúdalo a identificar acciones observables: darle tiempo, preguntarle antes de tocar sus cosas o incluirlo en una actividad.
Respuesta del adulto: «Voy a tenerlo presente cuando conversemos».
19. Cuando te sientes excluido o comparado, ¿qué apoyo te gustaría recibir?
Escucha antes de sugerir que ignore lo ocurrido o vuelva a intentarlo solo.
Respuesta del adulto: «¿Quieres que te acompañe a hablarlo o prefieres que primero pensemos qué decir?».
Si describe burlas o exclusión repetidas, corresponde al adulto atender lo que sucede y organizar apoyo.
20. ¿Con quién puedes ser tú mismo y sentirte respetado?
Puede mencionar familiares, compañeros o maestros.
Respuesta del adulto: «¿Qué hace esa persona que te ayuda a sentirte así?».
No le exijas elegir un “mejor amigo” ni comparar públicamente a sus compañeros.
Actividad breve: “Personas a quienes puedo acudir”
Invítalo a identificar personas de confianza en casa, en la escuela y en la iglesia. Practiquen una frase:
«Necesito ayuda con algo que está pasando».
En Escuela Dominical, asegúrate de que conozca a qué adultos responsables puede acudir durante la clase.
5. Frustración, esfuerzo y aprendizaje
Propósito: conocer qué dificulta una actividad y acordar un siguiente paso que resulte posible.
21. ¿Qué piensas de ti cuando algo no sale como esperabas?
Distingue con él entre describir una dificultad y juzgar toda su persona.
Respuesta del adulto: «Que esta actividad haya sido difícil no define todo lo que puedes hacer. Veamos qué pasó».
22. ¿Qué actividad te cuesta empezar o continuar? ¿Qué parte se te hace difícil?
Ayúdalo a ubicar el momento: comprender la instrucción, encontrar materiales, escribir, esperar o saber cuándo terminó.
Respuesta del adulto: «Muéstrame dónde necesitas ayuda».
Evita interpretar automáticamente la dificultad como falta de interés.
23. ¿Qué ayuda concreta te facilitaría dar el siguiente paso?
Puedes ofrecer dos alternativas:
«¿Quieres que hagamos juntos el primer ejemplo o que divida la instrucción?».
Respuesta del adulto: «Probemos y vemos cómo te resulta».
24. ¿Cómo podemos reconocer que necesitas una pausa y acordar cuándo retomar?
Definan qué puede hacer durante la pausa y cómo recibirá apoyo para regresar.
Respuesta del adulto: «Puedes avisarme con esta tarjeta. Después revisamos juntos el siguiente paso».
Si al volver la actividad sigue resultando inaccesible, revisen la tarea y los apoyos.
25. ¿Qué descubriste en un intento reciente que podría ayudarte la próxima vez?
Puede responder que necesitó un ejemplo, otro material o más tiempo.
Respuesta del adulto: «Eso nos da una idea para la próxima ocasión».
No es necesario encontrar una enseñanza positiva inmediatamente después de una experiencia difícil.
Actividad breve: “Un paso posible”
Elijan una actividad pendiente y completen:
- Lo que necesito hacer.
- El primer paso.
- El apoyo que voy a utilizar.
- Cómo sabré que terminé ese paso.
Ejemplo para clase bíblica: «Primero elegiré una escena del relato; después podré dibujarla o explicarla oralmente».
6. Autonomía, organización y bienestar
Propósito: incluir al niño en las decisiones sobre sus rutinas y apoyos, de acuerdo con su edad.
26. ¿Qué rutina te ayuda a empezar con más tranquilidad?
Piensen en una parte concreta del día: salir de casa, comenzar la tarea o entrar al salón.
Respuesta del adulto: «¿Qué conviene preparar antes?».
27. ¿Qué te gustaría aprender o lograr? ¿Cuál podría ser el primer paso?
Escucha una meta que le interese a él.
Respuesta del adulto: «¿Qué podríamos intentar esta semana?».
Mantengan el primer paso pequeño y claro.
28. ¿Qué te ayuda a organizarte: una lista, dibujos, una alarma o hacerlo acompañado?
Permite que pruebe diferentes opciones. Comprueba si entiende cómo utilizar cada apoyo.
Respuesta del adulto: «¿Cuál quieres probar primero?».
29. ¿Qué te gustaría intentar por tu cuenta y en qué parte prefieres ayuda?
Esta pregunta permite repartir responsabilidades de manera explícita.
Respuesta del adulto: «Tú puedes preparar los materiales y yo te ayudo a revisar la instrucción».
Usar recordatorios o apoyos puede formar parte de hacer una tarea con mayor autonomía.
30. ¿Qué pequeño cambio haría que tus días fueran más tranquilos o agradables?
Si necesita concretar, pregunta:
«¿Qué cambiarías de la mañana?».
«¿Qué haría más fácil participar en la clase?».
Respuesta del adulto: «De lo que mencionaste, podemos empezar por esto».
Actividad breve: “Probamos y revisamos”
Acuerden un cambio durante unos días. Después conversen:
- ¿Qué ayudó?
- ¿Qué siguió siendo difícil?
- ¿Qué necesitamos ajustar?
Presenta la revisión como una oportunidad para mejorar el acuerdo.
Cómo responder cuando comparte algo importante
Puedes utilizar esta secuencia:
- Agradece: «Gracias por contármelo».
- Comprueba: «¿Entendí bien que…?».
- Reconoce: «Eso parece haberte preocupado mucho».
- Pregunta: «¿Qué necesitas de mí ahora?».
- Acuerda: «Vamos a empezar con…».
Reconocer una emoción puede acompañarse de un límite claro:
«Entiendo que estás enojado. Voy a ayudarte a cuidar tu cuerpo y el de los demás. Después veremos cómo resolverlo».
Evita respuestas como «no es para tanto», «si quisieras, podrías» o «mira cómo los demás sí lo hacen». Procura describir lo que observas y ofrecer ayuda específica.
Aplicación en Escuela Dominical
Elige una o dos preguntas para conocer la experiencia del alumno, sin convertirlas en una actividad obligatoria ni pedir que exponga sus dificultades ante el grupo.
Antes de la clase, puedes preguntar a la familia:
«¿Qué apoyos le ayudan a participar y cuáles conviene evitar?».
Durante las actividades, ofrece opciones concretas:
- Escuchar una instrucción a la vez.
- Ver un ejemplo antes de comenzar.
- Responder hablando, dibujando o escribiendo.
- Participar con una responsabilidad breve y definida.
- Utilizar una pausa acordada.
- Recibir una corrección discreta y respetuosa.
Al terminar, pregunta:
«¿Qué te ayudó hoy y qué podríamos cambiar para la próxima clase?»
Desde la fe cristiana, expresa su dignidad y pertenencia con palabras y acciones. Evita atribuir sus dificultades de atención o conducta a falta de fe. La oración y el acompañamiento pastoral pueden convivir con los apoyos educativos y la atención profesional que reciba.
Una ficha sencilla para el adulto
Después de conversar, registra únicamente lo necesario para cumplir los acuerdos:
Lo que me compartió:
El apoyo que acordamos:
Cuándo lo revisaremos:
Cuida la privacidad de lo que cuenta y comparte con otros responsables solo la información necesaria para apoyarlo.
Estas preguntas son un recurso de conversación; no constituyen una evaluación diagnóstica ni un tratamiento para el TDAH. Las respuestas de cada niño deben escucharse como su experiencia particular.
Una pregunta abre la conversación. Escuchar con respeto y cumplir los acuerdos demuestra que su voz importa.










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