“No somos un ministerio grande, pero sí somos un gran ministerio”

📖 ENSEÑAR CON FIRMEZA, CORREGIR CON AMORLa autoridad del maestro de Escuela Dominical

📖 ENSEÑAR CON FIRMEZA, CORREGIR CON AMOR
La autoridad del maestro de Escuela Dominical

«Si no les gritas desde el primer día, te perderán el respeto». Esta idea puede aparecer cuando un grupo está inquieto y sentimos que hemos perdido el control. Sin embargo, nuestro propósito como maestros de Escuela Dominical va más allá de conseguir silencio: buscamos enseñar la Palabra y acompañar a nuestros alumnos con un trato que refleje lo que enseñamos.

El temor puede conseguir obediencia momentánea, pero no equivale al respeto. Nuestra autoridad se fortalece cuando somos coherentes, escuchamos y sostenemos límites claros sin humillar.

La mansedumbre también sabe poner límites

En 2 Timoteo 2:24–25, Pablo relaciona la enseñanza con la amabilidad, la paciencia y la corrección con mansedumbre. Aunque el pasaje no es un manual de disciplina infantil, ofrece una orientación valiosa para nuestro carácter al enseñar.

Ser amable no significa permitir golpes, burlas o interrupciones constantes. Significa intervenir con claridad y dominio propio:

«No voy a permitir que lastimes a tu compañero. Vamos a separarnos un momento y después te ayudaré a resolver lo que pasó».

La conducta necesita un límite; el niño sigue necesitando dignidad y acompañamiento.

Antes de exigir, enseñemos lo que esperamos

A veces decimos «¡Pórtense bien!», pero no explicamos qué significa eso durante una actividad. Conviene establecer pocos acuerdos, concretos y adecuados a la edad:

✅ Escuchamos cuando otra persona habla.
✅ Cuidamos nuestro cuerpo, a los compañeros y los materiales.
✅ Pedimos ayuda y expresamos nuestro desacuerdo sin lastimar.

Estos acuerdos deben explicarse, practicarse y recordarse. También necesitan coherencia: si pedimos escuchar, debemos escuchar; si enseñamos respeto, debemos corregir respetuosamente.

Corregir sin avergonzar

Comparemos dos maneras de intervenir:

❌ «¡Siempre haces lo mismo! ¡Eres el más desobediente!»

✅ «Interrumpiste mientras tu compañera hablaba. Ahora vamos a escucharla y después tendrás tu turno».

La segunda respuesta identifica lo ocurrido y señala qué hacer. Evita convertir una conducta en una etiqueta sobre la identidad del alumno.

Cuando sea posible, acerquémonos y hablemos con discreción. Evitemos las burlas, las comparaciones y las amenazas espirituales. Frases como «Dios ya no te quiere porque te portas mal» distorsionan el mensaje que estamos llamados a enseñar.

Escuchar nos ayuda a corregir mejor

Un alumno inquieto puede necesitar una instrucción más breve, movimiento, apoyo para leer o ayuda para expresar una frustración. Observar y preguntar nos permite responder mejor, sin dejar de sostener el límite.

Podemos preguntarle: «¿Qué pasó?» o «¿Qué necesitas para participar?». Después, ofrezcamos un siguiente paso concreto: volver a intentarlo, reparar un material o acompañar a quien resultó lastimado.

El maestro también puede pedir perdón

Si levantamos la voz o actuamos injustamente, podemos reconocerlo:

«Te hablé de una manera que no estuvo bien. Te pido perdón. La regla sigue siendo importante y voy a explicártela con calma».

Pedir perdón es una oportunidad para mostrar la responsabilidad que esperamos de nuestros alumnos.

🌱 Para esta semana: Elige una frase respetuosa para corregir, revisa los acuerdos de tu grupo y observa si tus instrucciones son claras.

En Escuela Dominical, nuestra manera de tratar a los niños también comunica lo que creemos. Preparemos la lección y cuidemos el trato: ambos forman parte de nuestra enseñanza.

🌈 Arcoíris Ministerio Infantil

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