“No somos un ministerio grande, pero sí somos un gran ministerio”

🏡 LA FAMILIA COMO DIOS LA CREÓ

🏡 LA FAMILIA COMO DIOS LA CREÓ

El hogar como reflejo del amor de Dios

«Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra…»
Génesis 1:27-28

La familia no comenzó como una idea humana. No nació de una tradición cultural ni fue simplemente el resultado de una necesidad social.

La familia nació en el corazón de Dios.

Desde las primeras páginas de la Biblia descubrimos que Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza. Esto significa que nuestra vida debía reflejar, de diferentes maneras, quién es Dios.

Dios dio al ser humano capacidades para pensar, crear, administrar, relacionarse y ejercer responsabilidad sobre la creación. Pero existe una característica particularmente hermosa que debía hacerse visible en nuestra manera de vivir:

❤️ Dios es amor.

Y uno de los lugares donde ese amor debía manifestarse de manera especial era precisamente el hogar.


🏠 EL HOGAR FUE DISEÑADO PARA REFLEJAR EL AMOR DE DIOS

Dios no creó al ser humano para vivir aislado.

Creó al hombre y a la mujer, estableció la familia y les dio la bendición de multiplicarse y llenar la tierra.

Dentro del hogar comenzarían algunas de las relaciones humanas más profundas:

❤️ esposo y esposa,
👨‍👩‍👧 padres e hijos,
🤝 hermanos y familia.

Estas relaciones debían estar caracterizadas por amor, cuidado, confianza, protección, responsabilidad y servicio.

De esta manera, el hogar debía convertirse en un pequeño escenario donde pudiera contemplarse algo del carácter de Dios.

Cuando un padre abraza a su hijo…

cuando una madre escucha con paciencia…

cuando los padres corrigen con amor…

cuando una familia aprende a perdonarse…

cuando juntos oran y buscan a Dios…

el hogar comienza a mostrar pequeños reflejos del amor del Padre celestial.


👨‍👩‍👧 SER PADRES ES MUCHO MÁS QUE CRIAR HIJOS

La paternidad y la maternidad son responsabilidades profundamente espirituales.

Nuestros hijos no necesitan solamente alimento, ropa, educación, entretenimiento y un lugar seguro donde vivir.

También necesitan dirección.

Necesitan aprender:

📖 quién es Dios,
❤️ cuánto los ama,
🧭 cómo distinguir entre lo correcto y lo incorrecto,
🙏 cómo depender del Señor,
🤝 cómo amar a los demás,
🌱 cómo desarrollar un carácter semejante al de Cristo.

Por eso, criar hijos es mucho más que ayudarlos a crecer físicamente.

Es acompañarlos mientras aprenden a vivir delante de Dios.


✨ DIOS ES EL MODELO DE NUESTRA PATERNIDAD

Ningún padre o madre comienza su tarea sabiendo perfectamente cómo criar a sus hijos.

Cometemos errores.

Perdemos la paciencia.

A veces reaccionamos antes de escuchar.

En ocasiones somos demasiado estrictos; otras veces, demasiado permisivos.

Hay momentos en que simplemente no sabemos qué hacer.

Por eso necesitamos mirar constantemente a nuestro Padre celestial.

La Biblia nos muestra a un Dios que ama, enseña, corrige, escucha, provee, protege, perdona y permanece fiel.

Cuanto mejor conocemos el corazón de Dios, mejor comprendemos el tipo de padres que estamos llamados a ser.

Nuestra pregunta no debería ser solamente:

«¿Cómo puedo lograr que mi hijo se comporte?»

También debemos preguntarnos:

«¿Qué aspecto del carácter de Dios necesita ver mi hijo en mí?»

Esa pregunta cambia completamente nuestra manera de criar.


💔 EL PECADO TAMBIÉN ENTRÓ EN LA FAMILIA

El hermoso diseño de Génesis no permaneció intacto.

El pecado entró en el mundo y también afectó las relaciones familiares.

Por eso existen hogares donde hay heridas, egoísmo, palabras duras, abandono, resentimiento, indiferencia, violencia y relaciones quebradas.

Y aun en familias que aman sinceramente a Dios existen conflictos y errores.

La Biblia nunca presenta familias perfectas.

Abraham tuvo dificultades familiares.

Isaac y Rebeca cometieron errores con sus hijos.

Jacob mostró favoritismo.

Los hijos de David atravesaron conflictos profundamente dolorosos.

La Escritura no esconde la fragilidad de las familias.

Pero tampoco termina allí la historia.


✝️ LO QUE EL PECADO DAÑÓ, LA GRACIA DE DIOS PUEDE RESTAURAR

Esta es una de las grandes esperanzas del evangelio.

Dios no abandona a las familias imperfectas.

Cristo vino a reconciliarnos con Dios y a comenzar una obra de transformación en nosotros.

Eso significa que nuestro hogar no necesita ser perfecto para que Dios pueda trabajar en él.

Necesita ser un hogar dispuesto a rendirse a Cristo.

Quizá no podamos cambiar el pasado.

Tal vez nuestros hijos hayan visto algunos de nuestros peores momentos.

Quizá hemos pronunciado palabras que ahora lamentamos.

Tal vez reconocemos decisiones que debimos tomar de otra manera.

Pero la gracia de Dios nos permite decir:

«Señor, enséñame a hacerlo diferente desde hoy».

Y ese puede ser el comienzo de una nueva historia.


🌱 NUESTROS HIJOS TAMBIÉN APRENDEN CUANDO NOS VEN CAMBIAR

A veces creemos que para ser buenos padres debemos aparentar que siempre tenemos la razón.

No es así.

Nuestros hijos también necesitan vernos arrepentirnos.

Un padre puede decir:

«Hijo, reaccioné mal. Perdóname».

Una madre puede reconocer:

«No te escuché como debía. Quiero hacerlo mejor».

Cuando hacemos esto no perdemos autoridad.

Al contrario, mostramos a nuestros hijos cómo luce una vida sometida a Dios.

Les enseñamos que seguir a Cristo incluye reconocer nuestros errores, pedir perdón, perdonar y comenzar nuevamente.

Una familia cristiana no es una familia que nunca falla; es una familia que aprende a llevar sus fallas a la gracia de Dios.


🪞 ¿QUÉ ESTÁ REFLEJANDO NUESTRO HOGAR?

Esta es una pregunta que todo padre cristiano debería hacerse de vez en cuando.

¿Qué ambiente estamos construyendo en casa?

¿Nuestros hijos encuentran un lugar donde pueden hablar?

¿Saben que son amados incluso cuando necesitan ser corregidos?

¿Nos escuchan pedir perdón?

¿Ven coherencia entre lo que creemos en la iglesia y lo que vivimos en casa?

¿La Biblia tiene un lugar en nuestras conversaciones?

¿Oramos juntos solamente cuando existe una crisis o también damos gracias a Dios por sus bendiciones?

No se trata de convertir el hogar en una iglesia las veinticuatro horas del día.

Se trata de permitir que Cristo sea parte natural de la vida cotidiana.

En la mesa.

En el automóvil.

En una conversación antes de dormir.

En una decisión difícil.

En una corrección.

En una celebración.

En una enfermedad.

En una oración sencilla.

En un abrazo.


❤️ NUESTROS HIJOS ESTÁN FORMANDO SU IDEA DEL AMOR

Los niños aprenden muchísimo observando.

Antes de comprender grandes conceptos teológicos, experimentan relaciones.

Observan cómo papá habla con mamá.

Observan cómo mamá responde a papá.

Observan cómo tratamos a otras personas.

Observan cómo reaccionamos cuando estamos cansados.

Observan qué hacemos cuando alguien nos ofende.

Observan si nuestras palabras coinciden con nuestra fe.

Por eso, una de las maneras más poderosas de enseñarles acerca de Dios consiste en permitirles ver el evangelio vivido dentro del hogar.

No perfectamente.

Pero sí sinceramente.


👣 LA META NO ES CRIAR HIJOS PERFECTOS

Existe una presión enorme sobre los padres cristianos.

Queremos hijos obedientes, responsables, educados, exitosos y espiritualmente maduros.

Pero debemos recordar algo:

nosotros no podemos transformar el corazón de nuestros hijos.

Eso le corresponde a Dios.

Nuestra responsabilidad es amar, enseñar, corregir, modelar, acompañar, orar y presentarles fielmente el evangelio.

Podemos sembrar.

Podemos regar.

Pero Dios es quien da el crecimiento.

Por eso la crianza cristiana necesita mucha oración y mucha dependencia del Señor.


🌿 PADRES QUE TAMBIÉN NECESITAN SER PASTOREADOS POR DIOS

Antes de preocuparnos solamente por formar a nuestros hijos, necesitamos permitir que Dios continúe formándonos a nosotros.

Porque es difícil enseñar paciencia cuando no estamos aprendiendo paciencia.

Es difícil enseñar perdón cuando vivimos guardando resentimientos.

Es difícil enseñar confianza en Dios cuando nuestros hijos nunca nos ven depender de Él.

Es difícil enseñarles a amar la Biblia cuando nunca nos ven abrirla.

La formación espiritual de nuestros hijos comienza, en gran medida, con nuestra propia relación con Dios.

Antes de preguntarnos qué clase de hijos estamos formando, conviene preguntarnos qué clase de padres estamos llegando a ser.


🏡 EL HOGAR PUEDE CONVERTIRSE EN UN LUGAR DE GRACIA

No necesitas tener una familia perfecta.

Necesitas un hogar donde Cristo sea bienvenido.

Un hogar donde haya espacio para aprender.

Espacio para equivocarse.

Espacio para pedir perdón.

Espacio para hablar.

Espacio para corregir.

Espacio para comenzar nuevamente.

Espacio para orar.

Espacio para crecer.

Cuando Dios ocupa el centro, incluso nuestras debilidades pueden convertirse en oportunidades para enseñar acerca de su gracia.


💡 PARA REFLEXIONAR COMO PADRES

Esta semana pueden hacerse estas preguntas:

  1. ¿Qué están aprendiendo nuestros hijos acerca de Dios al observar nuestra manera de vivir?
  2. ¿Qué ambiente emocional estamos creando dentro del hogar?
  3. ¿Cómo reaccionamos cuando nuestros hijos se equivocan?
  4. ¿Nos han escuchado pedir perdón cuando nosotros fallamos?
  5. ¿Estamos enseñando la fe solamente con palabras o también con nuestro ejemplo?
  6. ¿Qué necesitamos cambiar para que nuestro hogar refleje mejor el amor de Cristo?
  7. ¿Qué área de nuestra crianza necesitamos entregar nuevamente a Dios?

No intenten cambiarlo todo de una vez.

Elijan una sola área y comiencen allí.


🙏 ORACIÓN DE LOS PADRES

Padre celestial:

Gracias por la familia que has puesto bajo nuestro cuidado.

Reconocemos que muchas veces hemos fallado. No siempre hemos amado con paciencia, escuchado con atención, corregido con sabiduría ni reflejado tu carácter como deberíamos.

Perdónanos y transfórmanos.

Enséñanos a conocer mejor tu corazón para que podamos mostrar a nuestros hijos algo de tu amor.

Danos sabiduría para guiarlos, paciencia para acompañarlos, firmeza para corregirlos, humildad para reconocer nuestros errores y gracia para comenzar nuevamente cuando fallemos.

Que nuestro hogar sea un lugar donde tu Palabra sea honrada, donde el perdón sea practicado, donde el amor sea visible y donde nuestros hijos puedan aprender a conocerte.

No permitas que dependamos solamente de nuestras propias fuerzas.

Forma primero nuestro corazón para que podamos guiar el corazón de nuestros hijos.

Que nuestra familia, con todas sus imperfecciones, pueda reflejar cada día un poco más la belleza de Cristo.

En el nombre de Jesús.

Amén.


❤️ PARA RECORDAR

La familia no necesita padres perfectos; necesita padres que conozcan al Padre celestial, dependan de su gracia y permitan que Él transforme cada día su manera de amar.

🏡 El hogar cristiano no es aquel donde nunca existen problemas, sino aquel donde Cristo está presente en medio de ellos.

Esta versión funciona muy bien como artículo para padres, material de Escuela para Padres o capítulo de un manual de crianza cristiana. También puedo convertirlo en una versión más breve para Facebook o dividirlo en una serie de reflexiones para padres.

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