Buscando Mi Oveja

Buscando Mi Oveja

“Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había
perdido” (Lucas 15:6).

Un famoso líder religioso de la pasado, reflexionando en una
historia que oyó con respecto a un montañés de los Alpes que
arriesgara su vida para salvar una oveja, dijo al Señor: “OH
Dios, si tal era la seriedad de este pastor en buscar un
mero animal que probablemente había sido congelado en la
glaciar, como puedo yo ponerme indiferente en la busca de mi
oveja.”

Dios ama a todos. Es el Supremo Pastor y providencia para
que todas sus ovejas sean conducidas, en seguridad, al
aprisco eterno. Él no quiere que ninguna si pierda. Y Él nos
escogió para ir en busca de cada de ellas. Es un trabajo que
nos llena de júbilo y satisfacción. Estar haciendo la obra
de Dios es lo que de más maravilloso puede acontecer en la
vida de un cristiano. Amo lo que hago y estoy glorificando
al Señor a cada instante por haberme dado tan grande
privilegio.

¿Podería yo, que estaba perdido, sin alegría en el corazón,
sin una motivación real de vida y sin perspectiva de un
porvenir victorioso, y que fui hallado, transformado,
revestido de una felicidad verdadera, dejar de transmitir la
misma bendición para otros qué aún no fueron salvos? La
respuesta es clara y definitiva: ¡No!

Mi vida era sombría y ahora brilla por la presencia del
Señor. Todos necesitan saber de eso. Vivía sin paz en el
corazón y ahora él desborda de regocijo. Todos necesitan
saber de eso. Estaba perdido y fui hallado. Todos necesitan
saber de eso. Yo no puedo me poner callado. No puedo estar
indiferente a la voluntad de Dios. No puedo quedar
acomodado, mientras muchos continúan desgarrados, como yo
estaba, sin la maravillosa presencia del Señor en el
corazón.

¿Tiene usted buscado su oveja?

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