“No somos un ministerio grande, pero sí somos un gran ministerio”

GUÍA DE PREGUNTAS PARA INTERVENCIÓN Y ACOMPAÑAMIENTO EMOCIONAL

GUÍA DE PREGUNTAS PARA INTERVENCIÓN Y ACOMPAÑAMIENTO EMOCIONAL

Tema: Observar, ubicar, regular, evaluar e intervenir.

Esta guía está diseñada para utilizarse en talleres de capellanía, consejería, acompañamiento emocional y atención a personas en crisis.

Objetivo: Identificar el estado emocional de una persona, ayudarla a recuperar estabilidad y determinar qué tipo de apoyo necesita antes de intentar resolver problemas complejos.

1. OBSERVAR — ¿Cómo se encuentra la persona?

Propósito: Identificar señales emocionales, físicas y conductuales sin emitir juicios.

Preguntas para la persona:

  • ¿Cómo te sientes en este momento?
  • ¿Qué es lo que más te preocupa ahora?
  • ¿Qué estás experimentando en tu cuerpo?
  • ¿Sientes que puedes hablar de lo que está sucediendo?
  • ¿Te gustaría que permaneciera contigo un momento?
  • ¿Hay algo que esté aumentando tu angustia?
  • ¿Qué necesitas de mí en este momento?

Preguntas para el capellán o acompañante:

  • ¿La persona está llorando, agitada, inmóvil o confundida?
  • ¿Su respiración parece acelerada?
  • ¿Puede comprender y responder preguntas sencillas?
  • ¿Está conectada con lo que ocurre a su alrededor?
  • ¿Existen señales de peligro inmediato?

Principio: Antes de interpretar lo que una persona siente, debemos observar y escuchar.

2. UBICAR — ¿Está dentro de su ventana de tolerancia?

Propósito: Reconocer si la persona puede procesar información y tomar decisiones o si necesita recuperar estabilidad primero.

Preguntas para la persona:

  • Del 1 al 10, ¿qué tan intensa es tu angustia?
  • ¿Sientes que tus emociones están fuera de control?
  • ¿Puedes concentrarte en lo que estamos hablando?
  • ¿Te resulta difícil pensar con claridad?
  • ¿Te sientes muy acelerado o, por el contrario, desconectado?
  • ¿Sientes que estás aquí, en el momento presente?
  • ¿Qué te ayudaría a sentirte un poco más seguro?

Preguntas para el acompañante:

  • ¿La persona muestra hiperactivación, como pánico, agitación o impulsividad?
  • ¿Presenta hipoactivación, como desconexión, inmovilidad o respuestas muy lentas?
  • ¿Está en condiciones de mantener una conversación?
  • ¿Necesita regulación emocional antes de continuar?

Principio: No debemos exigir decisiones complejas a una persona que está emocionalmente desbordada.

3. REGULAR — ¿Cómo podemos ayudarla a recuperar estabilidad?

Propósito: Favorecer la calma mediante técnicas sencillas, respetuosas y adaptadas a la situación.

Preguntas para la persona:

  • ¿Te gustaría sentarte en un lugar más tranquilo?
  • ¿Te ayudaría que guardáramos silencio unos momentos?
  • ¿Quieres intentar respirar lentamente conmigo?
  • ¿Qué cosas suelen ayudarte cuando te sientes así?
  • ¿Hay algún sonido, luz o situación que te esté incomodando?
  • ¿Prefieres que permanezca cerca o necesitas más espacio?
  • ¿Hay alguna persona de confianza a quien quisieras llamar?
  • ¿Te gustaría beber un poco de agua?
  • ¿Cómo te sientes ahora, comparado con hace unos minutos?
  • ¿Te gustaría que oráramos juntos? (Solamente si la persona desea recibir acompañamiento espiritual.)

Ejercicio práctico: técnica de conexión con el presente

Invitar a la persona, sin presionarla, a identificar:

  • 5 cosas que puede ver.
  • 4 cosas que puede sentir mediante el tacto.
  • 3 sonidos que puede escuchar.
  • 2 olores que puede reconocer.
  • 1 sabor que puede identificar.

Este ejercicio puede ayudar a algunas personas a orientar su atención al presente. Si aumenta su malestar, se suspende.

Principio: Primero acompañamos a la persona para que recupere estabilidad; después exploramos soluciones.

4. EVALUAR — ¿Existe algún riesgo para su seguridad?

Propósito: Identificar factores de riesgo, especialmente cuando existen señales de desesperanza, autolesión o suicidio.

Esta sección requiere especial atención. Las preguntas deben realizarse con tranquilidad, respeto y de manera directa.

Preguntas para la persona:

  • ¿Qué fue lo que ocurrió antes de que comenzaras a sentirte así?
  • ¿Has experimentado una situación semejante anteriormente?
  • ¿Sientes que puedes mantenerte a salvo en este momento?
  • ¿Has sentido que ya no quieres vivir?
  • ¿Has pensado en quitarte la vida?
  • ¿Has pensado cómo lo harías?
  • ¿Tienes acceso a aquello que utilizarías para hacerte daño?
  • ¿Has pensado cuándo podrías hacerlo?
  • ¿Has realizado algún preparativo o te has despedido de alguien?
  • ¿Has intentado hacerte daño anteriormente?
  • ¿Hay alguien con quien te sientas seguro y puedas contar?
  • ¿Qué te ha ayudado a seguir adelante hasta ahora?

Preguntas para el acompañante:

  • ¿Hay pensamientos suicidas actuales?
  • ¿Existe un plan, intención o acceso a medios?
  • ¿Hay conductas recientes de preparación?
  • ¿La persona está intoxicada, desorientada o presenta una crisis grave?
  • ¿Se requiere una evaluación profesional inmediata?

Importante: Preguntar directamente sobre el suicidio no induce a una persona a suicidarse. Ante riesgo actual o inminente, no se debe continuar con una conversación ordinaria como si fuera suficiente. Es necesario activar ayuda profesional de emergencia, permanecer con la persona cuando sea seguro y no prometer confidencialidad absoluta.

5. INTERVENIR — ¿Qué acciones debemos tomar?

Propósito: Proteger la vida, organizar el apoyo y facilitar la atención apropiada.

Preguntas para la persona:

  • ¿Qué necesitas para sentirte más seguro en este momento?
  • ¿Quién podría acompañarte durante las próximas horas?
  • ¿Hay algún lugar donde te sientas protegido?
  • ¿Podemos contactar juntos a una persona de confianza?
  • ¿Estarías dispuesto a recibir ayuda profesional?
  • ¿Hay objetos o medicamentos a los que podamos limitar el acceso para aumentar tu seguridad?
  • ¿Qué situaciones podrían aumentar tu angustia?
  • ¿Qué podemos hacer si esos pensamientos regresan?
  • ¿Qué personas o servicios podrías contactar en una emergencia?
  • ¿Podemos revisar juntos los siguientes pasos?

Preguntas para el capellán o acompañante:

  • ¿La seguridad inmediata está garantizada?
  • ¿Debemos llamar a emergencias?
  • ¿Es necesario solicitar la intervención de un profesional de salud mental?
  • ¿Existe una red de apoyo confiable?
  • ¿Se necesita acompañamiento presencial?
  • ¿Qué seguimiento es apropiado después de la atención inicial?

Principio: El acompañamiento espiritual y emocional puede ser valioso, pero no sustituye la evaluación y atención clínica cuando existe riesgo de suicidio.

Actividad para capacitación de capellanes

Título: «Antes de aconsejar, aprende a acompañar»

Duración: 30–40 minutos.

Caso práctico:

Una persona llega a solicitar apoyo. Está llorando, respira rápidamente y repite: «Ya no puedo más. Todo me sale mal. Estoy cansado de vivir así».

Los participantes deben trabajar las cinco etapas utilizando las siguientes preguntas:

Etapa

Pregunta para el participante

Observar

¿Qué señales emocionales y físicas identificas?

Ubicar

¿La persona parece estar en condiciones de pensar con claridad?

Regular

¿Qué harías para ayudarla a sentirse más segura?

Evaluar

¿Qué preguntarías para identificar si existe riesgo suicida?

Intervenir

¿Qué acciones tomarías según el nivel de riesgo identificado?

Indicaciones: Realizar una simulación en parejas, alternando los papeles de capellán y persona que necesita acompañamiento. Practicar especialmente la escucha, la evaluación directa de seguridad y la derivación a atención especializada. Evitar representar conductas autolesivas.

Reflexión bíblica para capellanes

Santiago 1:19

«Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse».

La atención a personas en crisis requiere presencia, paciencia, escucha y prudencia.

No todas las personas necesitan inmediatamente un consejo, una explicación o una exhortación espiritual. Algunas necesitan primero sentirse escuchadas y estar físicamente seguras.

Cinco principios para recordar:

OBSERVAR antes de interpretar.

UBICAR antes de exigir respuestas.

REGULAR antes de profundizar.

EVALUAR antes de decidir.

INTERVENIR para proteger y acompañar.

La secuencia es una guía flexible, no una regla rígida: si se detecta peligro inmediato, la intervención de seguridad debe realizarse sin esperar a completar las demás etapas.

Pregunta final para el taller:

¿Qué diferencia existe entre intentar resolver inmediatamente el problema de una persona y acompañarla de manera responsable durante una crisis?

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