“No somos un ministerio grande, pero sí somos un gran ministerio”

EL PLASMA

El Cuerpo Maravilloso que Dios creó – Devocionales Para Niños

EL PLASMA

El río generoso que todo lo mueve

Imagina que dentro de tus venas y arterias corre un río invisible y constante que representa más de la mitad de tu sangre. Ese fluido se llama plasma y es el “mar de la vida” donde navegan tus glóbulos y plaquetas. El plasma es una mezcla vital compuesta principalmente por agua, pero cargada con un tesoro de proteínas, sales y nutrientes. Su función principal es ser el sistema de mensajería y nutrición más eficiente del universo: él se encarga de llevar la glucosa a tus músculos para que tengas energía para saltar, transporta las hormonas que le dicen a tu cuerpo cómo crecer y entrega los electrolitos que te mantienen hidratado. Pero no solo entrega cosas buenas; también es el equipo de limpieza que recoge los desechos químicos y el dióxido de carbono para llevarlos a los órganos que los expulsan de tu cuerpo. Además, es un regulador térmico increíble: cuando hace mucho calor, el plasma fluye hacia tu piel para refrescarte, y cuando hace frío, se concentra en tus órganos internos para mantenerlos calientitos. ¡Es un trabajador todoterreno que mantiene el equilibrio en cada rincón de tu ser!

Amiguito, mira lo que dice el Salmo 46:4 (TLA):

“Un río alegra a la ciudad de Dios; ¡allí tiene su casa el Dios Altísimo!”

Este versículo nos habla de un río que trae alegría y vida, y el plasma nos recuerda exactamente eso. Así como el plasma es el río que lleva todo lo necesario para que tus células estén sanas y felices, la presencia de Dios es como un río espiritual que fluye dentro de nosotros. No podemos ver el plasma a simple vista, pero sabemos que está ahí porque nos sentimos fuertes y con energía. De la misma manera, aunque no veamos a Dios con nuestros ojos físicos, Su amor y Su gracia fluyen en nuestra vida como un río generoso, entregándonos la paz, el consuelo y la sabiduría que necesitamos para cada día. ¡Donde fluye el río de Dios, siempre hay vida y bendición!

La enseñanza que nos deja este fluido maravilloso es la importancia de la generosidad y el servicio constante. El plasma nunca deja de fluir y nunca deja de entregar nutrientes; su misión es dar y limpiar al mismo tiempo. Espiritualmente, nosotros debemos ser como el plasma: personas que permiten que el amor de Jesús fluya a través de ellas para alimentar a otros con buenas palabras y ayudar a “limpiar” la tristeza o el enojo de quienes nos rodean. Así como el plasma regula tu temperatura para que no tengas ni mucho frío ni mucho calor, el Espíritu Santo en nosotros nos ayuda a mantener un corazón equilibrado y tranquilo ante cualquier situación. Fuiste diseñado para ser un canal donde el río de Dios corra libremente para bendecir al mundo entero.

Oración Final:
Amado Dios, te doy gracias por el plasma que fluye en mi cuerpo y lleva vida a cada una de mis células. Te pido que Tu amor sea como un río en mi corazón, que siempre me limpie y me dé las fuerzas para servir a los demás con generosidad. Amén.

Amiguito, es hora de aceptar una misión:

Toma un vaso de agua y muévelo suavemente, observando cómo el líquido llega a todas las paredes del vaso. Mientras lo haces, dile a Dios: “Gracias, amado Señor, porque Tu amor fluye en mí como un río de vida que nunca se detiene”.

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…pero sí somos un gran ministerio”

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